Diferencias entre robo, hurto y atraco para mi negocio

Para muchos de nosotros las palabras robo, hurto y atraco son sinónimos, y las usamos indiferentemente en nuestro idioma cotidiano. Sin embargo, cada una de ellas representa una modalidad diferente de extraer los bienes de un negocio.

Hurto (shoplifting): se refiere a la sustracción de bienes sin uso de la violencia y aprovechando un descuido o negligencia de la víctima. El típico ejemplo de esto es el comprador que va a una tienda de comercio y esconde dentro de su maleta artículos para la venta como ropa, libros, joyas, entre otros. Este fenómeno también ocurre en hoteles, donde los huéspedes del hotel toman artículos como toallas, accesorios, decoración y comida, y los sacan en su equipaje. En restaurantes y cadenas de comida rápida este crimen se presenta cuando unos clientes se retiran del establecimiento sin haber pagado la cuenta, o con menor frecuencia cuando los clientes extraen del restaurante artículos no destinados para ello como utensilios de mesa, salsas, manteles, cubiertos, entre otros.

Robo (burglary): este tipo de crimen también se realiza sin el uso de la violencia, pero sí forzando elementos de seguridad como ventanas, puertas o rejas. Tiene lugar cuando el establecimiento víctima está cerrado al público. Los ladrones extraen del negocio objetos de gran valor como efectivo, computadores, televisores, y otros electrónicos. Generalmente este tipo de robo representa una pérdida de mayor cuantía para el negocio, y aunque es más infrecuente que el hurto, puede amenazar la supervivencia misma del establecimiento de comercio.

Atraco (robbery): A diferencia de las dos anteriores, este tipo implica el uso de violencia y amenazas contra la integridad de las personas para apropiarse de bienes ajenos. En el ámbito de los negocios con atención al público, tiene lugar cuando personas mediante el uso de armas, intimidación y violencia en general, obligan a los empleados de local o a otros clientes a entregarles sus pertenencias y los activos del negocio. Éste es tal vez el menos frecuente de los tres tipos de crimen, ya que la persona que lo realiza es consciente de que penalmente tendrá una sanción muchísimo más severa. Del mismo modo, puede llegar a ser el más perjudicial, no sólo afecta económicamente, sino que al convertirse en noticia local, también lastima la marca y la confianza de otros clientes para asistir a ese lugar en el futuro.

¿Qué implica para mi negocio?
Es importante que conozcamos estas diferencias para estar conscientes de que el negocio es susceptible a varios tipos de riesgo, y como consecuencia, el dueño o administrador debe estar preparado y tomar las medidas necesarias para minimizar todos los riesgos. No es suficiente con blindar el negocio a robos que ocurran en las noches mientras el establecimiento permanece cerrado si durante el día cuando está en operación muchos clientes realizan hurtos de pequeña cantidad, pero que al totalizarlos representan una gran pérdida para la empresa; y viceversa, de nada sirve estar protegido contra pequeñas extracciones de mercancía por parte de los clientes si no cuento con un sistema de seguridad que impida la entrada de personas sin autorización por fuera del horario de atención al público.

Además de esto, con referencia a los seguros, muchas veces las pólizas no cubren todos estos tipos de crimen. Por ejemplo, una póliza de seguro puede proteger a la empresa contra un atraco con arma de fuego o contra un robo en el que se hayan forzado las vías de acceso, pero puede que no tenga cubrimiento para mercancía que los clientes del local hayan sustraído sin permiso. A la hora de hacer reclamos y recuperar un porcentaje del dinero perdido, va a haber diferencias entre estas modalidades de crimen.

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